De julio a agosto van redondeándose los atardeceres
y la viña madura precipitadamente,y el colibrí
alocado va de flor en flor,ebrio de tibio color.
El patio de las moreras viste sombras dulces
que dibuja almendras cuando el sol le besa.
La parra techa la mesa donde se come en verano
y las luciérnagas comienzan su manto
de intermitente fulgor.
Los campos parecen largos y anchos
durante la noche avanzada,
mientras le va cubriendo la luna clara.
Y el mar y la arena y los niños y la enredadera
van acordes en tibieza y vestimenta.
Amina nos hará su te de menta,
mientras la vida nos acaricia dulcemente
Ningún viento,ningún sol poniente
ni rosa ni mariposa podrá robarnos
los encantos del verano












